El turismo colaborativo está empezando a transformar el sector

By in Experiencia de cliente

El turismo colaborativo está en boca de los grandes agentes internacionales del sector hasta el punto de que se están empezando a dar movimientos estratégicos para combatir una tendencia que se desarrolla fundamentalmente a través de las redes sociales y que según datos de la World Travel Market maneja ya el 40% de los viajes internacionales.

Las razones que han llevado a los grandes grupos turísticos a tener en cuenta esta tendencia vienen dadas por los datos que se van conociendo como consecuencia del crecimiento del turismo colaborativo y que están haciendo saltar las alarmas puesto que su crecimiento es incuestionable hasta el punto de que hay estimaciones de que en el 2.017 su impacto a nivel europeo esté en torno a los 11.000 millones de euros.

El sector turístico maneja datos según los cuales el crecimiento del empleo en el sector se está ralentizando, que en destinos urbanos como Barcelona el número de plazas que ofertan las viviendas de uso turístico suponen casi el doble de las regladas. En Málaga, por su parte, es prácticamente el triple. Y con estos datos en la mano por un lado pide que se regule esta oferta que consideran desleal pero por otro lado los movimientos estratégicos que se están dando demuestran que el sector se está posicionando porque la nueva economía está aquí para quedarse y que la mejor estrategia es la de anticiparte a la nueva situación.

Algunos ejemplos de estos movimientos estratégicos son el lanzamiento de una marca centrada en el segmento millennial por parte de “B the travel brand”, del grupo Viajes Barceló, la creación por parte de Renfe de un bono de ocho viajes que se puede compartir hasta con cuatro viajeros a la vez o la adquisición de la web de alquileres vacacionales Homeaway por parte de la agencia de viajes on-line Expedia por la nada desdeñable cantidad de 3.590 millones de €.

Este nuevo modelo económico puede suponer un cambio en cómo se distribuyen los ingresos que provienen del turismo. Está claro que el número de turistas no va a descender pero se está demostrando que algunas maneras tradicionales de consumirlo van a cambiar gracias a la tecnología. Una de las plataformas más extendidas es Airbnb pero es sólo un ejemplo de las opciones que tenemos a golpe de clic o en nuestros smartphones.

Esto supone un reto para el turismo tradicional que tendrá que reinventarse o, como mínimo, adaptarse a las nuevas circunstancias del mercado. Algunos de los principales actores del turismo tradicional lo han entendido así. Un ejemplo es MELIÃ HOTELS que en su cuenta de Twitter, ‏@MeliaHotelsInt, afirmaba que “la economía colaborativa es el mayor reto para la hostelería, nos exige ser mejores en servicio y experiencias”

Como escribíamos en el post “Economía colaborativa, internet está cambiando las reglas del juego” la evolución natural de esta tendencia vendrá por un lado de la regulación pero nunca de su ilegalización. En el mundo interconectado en el que vivimos la tecnología permite con muy poco esfuerzo crear un sistema que esté por encima de los cánones tradicionales y, por otro lado, la regulación siempre va a ir por detrás de las nuevas creaciones.

Y esto es así porque en el turismo, como en otros sectores, internet ha provocado que los modelos de consumo evolucionen y aquellos que no estén alineados con los gustos de los consumidores verán afectado su negocio. Quizás todavía no sabemos cómo tiene que regularse la nueva economía para el sector turístico, pero está claro que hay que hacerlo.

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